White Rabbit es una experiencia inmersiva, de 10 instalaciones, que juega con los sentidos y rompe con el formalismo. Aquí, la cultura catalana se reinterpreta a través de esculturas, grafitis y arte digital que transforman luz, sonido y percepción en experiencia. No se trata de mirar, sino de entrar. La atmósfera es onírica, provocadora y sin etiquetas. Cada rincón invita a dejarse llevar por lo inesperado. Como colarse en el laboratorio de un artista: imperfecto, estimulante, libre. Aquí la norma es no tener normas. El arte se vive, se toca y se saborea con los ojos abiertos.