El Carnaval es una fiesta popular que celebra la libertad, la sátira y la imaginación justo antes del recogimiento de la Cuaresma. En febrero, Barcelona se disfraza de sí misma y convierte sus calles en un escenario donde todo cabe: desfiles de carrozas, máscaras imposibles, música contagiosa y ganas de pasarlo bien. Las plazas se llenan de confeti y risas infantiles, el Rey Carnestoltes da el pistoletazo de salida y, durante unos días, la ciudad se permite romper las normas. No hace falta disfraz: basta con abrirse al juego y dejarse llevar.

This is… bueno saberlo

No se vive solo en la calle: las pastelerías son parte del espectáculo. Las vitrinas se llenan de coca de llardons y butifarra d’ou, dos delicias que desafían las dietas con permiso popular.
El pistoletazo de salida lo da el Rey Carnestoltes, figura de exceso y sátira que encarna el espíritu irreverente del Carnaval. Su llegada marca el inicio de una semana sin reglas.
Olvida la timidez y lánzate a las rúas con tu disfraz más divertido. No importa el qué, sino el cómo: lo esencial es sumarse al juego con desparpajo.