No se vive solo en la calle: las pastelerías son parte del espectáculo. Las vitrinas se llenan de coca de llardons y butifarra d’ou, dos delicias que desafían las dietas con permiso popular.
El pistoletazo de salida lo da el Rey Carnestoltes, figura de exceso y sátira que encarna el espíritu irreverente del Carnaval. Su llegada marca el inicio de una semana sin reglas.
Olvida la timidez y lánzate a las rúas con tu disfraz más divertido. No importa el qué, sino el cómo: lo esencial es sumarse al juego con desparpajo.