El Carnaval de Sitges se celebra cada invierno en este encantador pueblo costero, a pocos kilómetros de Barcelona, con diversión y extravagancia. Durante siete días, el bullicio se adueña del paseo marítimo, del casco antiguo y de cada plaza. Carrozas iluminadas, disfraces imposibles y música a todo volumen forman parte de un espectáculo callejero que no entiende de límites ni de pudor. Sitges se convierte en una fantasía colectiva donde todo se mezcla: ironía, belleza, fiesta y tradición. Aquí el carnaval no es solo una cita: es una manera de existir durante una semana.