La Diada de Sant Fèlix es el alma viva de Vilafranca del Penedès cada agosto, cuando la ciudad celebra su fiesta mayor con un estallido de tradición, música y emoción colectiva. El 30 de agosto, las calles se llenan de castells que rozan el cielo, de procesiones solemnes con la reliquia del santo y de plazas que vibran al ritmo de grallas, aplausos y danzas. Todo fluye con una intensidad serena que conmueve. Más que un evento, es una vivencia compartida que expresa la identidad catalana con orgullo, equilibrio y belleza. Una cita imprescindible para sentir la cultura popular en su máxima expresión.