La Casa Batlló es una obra maestra del modernismo catalán de Antoni Gaudí. En pleno paseo de Gràcia, despliega una fachada ondulante de cerámica y vidrio, balcones que recuerdan máscaras y un tejado que suele leerse como el lomo de un dragón. En el interior, la luz atraviesa el patio azul, las formas curvas envuelven escaleras, puertas y techos, y cada detalle parece inspirado en el mar y la naturaleza. Una pequeña fábula de piedra, vidrio y luz, donde Gaudí dejó a la imaginación vivir a sus anchas.

This is… bueno saberlo

La lectura vinculada a Sant Jordi aparece una y otra vez: la azotea suele interpretarse como el lomo del dragón y la cruz, como su espada. Además, cada 23 de abril (la gran fiesta del libro y la rosa en Cataluña), la fachada es decorada.
Está en la llamada “Manzana de la Discordia”, uno de los tramos más célebres del modernismo barcelonés.
Cuando la fachada recibe la primera luz del día, el brillo de los mosaicos y los reflejos del vidrio y la cerámica la llenan de vida y movimiento.
No te vayas sin mirar el patio interior azul y la azotea: ahí Gaudí remata la jugada.