Casa Calvet es un edificio de Antoni Gaudí, situado en el Eixample, que se aleja del estilo modernista más característico del arquitecto. Para algunos, es su obra más conservadora por sus detalles barrocos y su simetría. Lejos del Gaudí más expresivo, el edificio también ofrece una píldora de modernismo: balcones de hierro forjado, columnas en forma de bobinas, juegos de luz en la piedra y una fachada rematada en curva, coronada por bustos religiosos que vigilan la calle. Un homenaje al barroco catalán que, pese a su sobriedad, no dejó de brillar: ganó el premio al mejor edificio del año en 1900.

This is… bueno saberlo

Fíjate en los detalles esculpidos: setas, cuernos de la abundancia y un par de cabezas de santas mártires. Un homenaje críptico a la familia Calvet, promotora del edificio, y a su pasado en el sector textil.
Si te animas a entrar, reserva mesa en el restaurante de la planta baja: es uno de los pocos edificios de Gaudí donde puedes sentarte bajo bóvedas originales y dejarte envolver por la atmósfera.