La Casa Milà, conocida popularmente como “La Pedrera”, es la última obra civil de Antoni Gaudí y una de las cumbres del período del modernismo catalán. Construida entre 1906 y 1912, sorprende por su fachada ondulada de piedra, balcones de hierro forjado y una azotea donde las chimeneas se transforman en esculturas. El edificio rompe con la arquitectura tradicional: evita las líneas rectas y apuesta por una composición orgánica inspirada en la naturaleza. En su interior, una innovadora estructura de pilares permite espacios luminosos y flexibles, algo insólito en la arquitectura residencial de su tiempo.

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Se organiza en torno a dos grandes patios interiores que iluminan las viviendas. Incluye la planta noble, un desván con 270 arcos parabólicos y la famosa azotea escultórica.
Hoy funciona como centro cultural con exposiciones y visitas dedicadas a explicar el universo creativo del arquitecto, aunque conserva alguna vivienda habitada.
El sobrenombre “La Pedrera” nació por su aspecto de cantera abierta, provocado por la fachada ondulante de piedra caliza.
Desde los años sesenta, el edificio también ha servido como escenario cinematográfico y ha aparecido en diversas producciones, de directores como Michelangelo Antonioni o Woody Allen.