La Ciutat de la Justícia reúne la mayor parte de los órganos judiciales de Barcelona y L’Hospitalet de Llobregat. El proyecto se organiza en ocho volúmenes independientes de distintos colores y alturas, dispuestos alrededor de una plaza central que estructura el conjunto. Esta fragmentación sustituye la idea de bloque monolítico por un sistema de piezas más accesible y legible. A nivel inferior, los edificios se conectan con un atrio continuo que articula los recorridos y cose la base del complejo.

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El proyecto fue galardonado con el Premio RIBA European Award en 2010 y resultó finalista del Premio Mies van der Rohe.
La repetición rítmica de sus ventanas genera un efecto de código de barras gigante, aportando orden visual a la diversidad cromática.
El complejo fue diseñado por David Chipperfield, Premio Pritzker 2023, y Fermín Vázquez con una idea clara: alejar la justicia de su imagen rígida e inaccesible.