Desde 1775, la Llotja ha sido sede de la Reial Acadèmia de Belles Arts, donde se formaron generaciones de artistas. Aquí dio clases el padre de Picasso, y el propio Pablo recibió parte de su formación.
Mira con atención su interior: detrás de una fachada sobria se esconde una exuberancia escenográfica de columnas, relieves y techos que recuerdan un teatro clásico.
El interior del edificio puede visitarse y, durante los periodos de verano, Navidad y Semana Santa, también se realizan visitas guiadas.