La Basílica de Santa María del Mar es la única iglesia de estilo gótico catalán puro, construida por los vecinos del Born en solo 55 años, bajo la dirección de los arquitectos Berenguer Montagut y Ramon Despuig. Su interior, amplio y luminoso, se organiza en tres naves y sorprende por la esbeltez de sus columnas, separadas por 13 m, una distancia única en la arquitectura medieval. Un gran rosetón y numerosas vidrieras bañan de luz un espacio sobrio y armónico, donde reposan antiguos sepulcros de cofradías, gremios y familias de la ciudad. Caminar por la nave central es adentrarse en su historia, sin artificios, solo piedra, proporción y devoción.

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Durante su construcción, los bastaixos (cargadores que transportaban peso a hombros) llevaron las piedras desde Montjuïc hasta el solar, en un esfuerzo colectivo del barrio.
Desde las azoteas de la basílica se contemplan los tejados del Born y el trazado urbano de la ciudad antigua, con una perspectiva que revela su alma medieval.