La catedral de la Santa Creu i Santa Eulàlia es la principal iglesia de la ciudad. Erigida entre los siglos XIII y XV en el corazón del barrio antiguo, impresiona por su fachada neogótica de 70 metros de altura, su claustro custodiado por trece ocas y sus más de doscientas gárgolas de fantasía medieval. En su interior, la cripta de la patrona Santa Eulàlia, sus singulares claves de bóveda y las capillas laterales guardan siglos de historia. Más que un templo, es un laberinto de símbolos.

This is… bueno saberlo

Aunque su fachada neogótica acapara todas las miradas de los peatones, lo más sorprendente está en las alturas: gárgolas con forma de dragones, unicornios y hasta un elefante vigilan desde las cornisas.
El interior se despliega con más de 215 claves de bóveda, 29 capillas y un altar mayor que custodia un vitral gótico muy bien conservado.
Se puede subir a las terrazas, desde donde cada 3 de mayo al amanecer se bendice Barcelona entera en la Festa de la Santa Creu, una ceremonia tradicional que llena la ciudad de flores y simbolismo.
Las trece ocas del claustro no están ahí por casualidad: recuerdan la edad de Santa Eulàlia cuando fue martirizada.