Unos 80 monjes benedictinos viven allí, dedicados a la oración y a la acogida de peregrinos.
Se puede llegar en tren cremallera o teleférico, dos formas de subir hacia el monasterio con vistas panorámicas desde el primer momento.
El conjunto incluye museo, rutas de senderismo y servicios como restauración, hotel y tiendas, que permiten prolongar la visita.