La Cara de Barcelona es una escultura monumental de Roy Lichtenstein instalada frente al Moll de la Fusta. Con 15 m de altura, colores vivos y formas ondulantes, parece salir de un cómic para ocupar el espacio público. La obra combina materiales, técnicas y referencias visuales del pop art con un guiño al modernismo catalán. Creada en el contexto de los Juegos Olímpicos de 1992, resume la Barcelona de los años noventa: una ciudad que se abría al mundo con color, ironía y optimismo.

This is… bueno saberlo

Roy Lichtenstein nunca había estado en Barcelona cuando creó esta escultura, pero eso no le impidió imaginar un homenaje pop con acento local y referencias al modernismo catalán.
La escultura se aprecia mejor con un poco de distancia. Como en los cuadros de su autor, conviene tomar perspectiva para captar el juego entre volumen, color y entorno.