Elogio del agua es una escultura monumental de hormigón suspendida sobre el estanque del parque de la Creueta del Coll, creada por Eduardo Chillida en 1987. Sus 54 toneladas, sostenidas por cables de acero casi invisibles, flotan sobre el agua en un homenaje silencioso a este elemento esencial. La solidez del material dialoga con la fluidez del aire y el reflejo duplica la obra, suavizando visualmente su peso. Formas geométricas y orgánicas se entrelazan mientras Chillida explora la tensión entre vacío y lleno, entre materialidad e inmaterialidad, integrando la pieza en la memoria industrial del lugar.

This is… bueno saberlo

Si el agua está completamente en calma, la escultura se duplica y crea una ilusión óptica casi perfecta. Es uno de los pocos momentos en los que el peso parece disolverse y la obra se convierte en pura imagen suspendida.
No siempre estuvo rodeada de silencio: el parque fue un espacio industrial hasta los años setenta. La transformación del entorno es parte esencial de la experiencia.