El mural Todos juntos podemos parar el sida es una obra de arte urbano de Keith Haring que convierte una pared en un mensaje contra el estigma del sida. Pintado en Barcelona en 1989, en plena crisis de la enfermedad, transformó el espacio público en un gesto de solidaridad. Figuras rojas, repetidas y en movimiento, avanzan como un coro visual que reclama acción colectiva. El lenguaje de Haring es directo, casi infantil, pero imposible de ignorar. Décadas después, su réplica junto al MACBA recuerda que el arte también puede convertir una pared en protesta.

This is… bueno saberlo

Haring lo pintó en un momento en que la enfermedad causaba estragos y él mismo había sido diagnosticado.
El mural original de 1989 se perdió debido a reformas urbanísticas en 1992, pero el MACBA realizó una réplica utilizando la técnica del estarcido.