El mercado de Sant Antoni es un histórico mercado cubierto del siglo XIX, en el Eixample, que conserva su estructura metálica original y el pulso comercial del barrio. Bajo su imponente armazón de hierro de 1882, obra de Rovira i Trias, conviven los productos de siempre con nuevas propuestas gastronómicas. Aquí se encuentran alimentos frescos, utensilios para el hogar, ropa, libros y pequeños hallazgos inesperados. Pasear por sus galerías es entrar en la vida cotidiana de la ciudad, entre aromas, voces y escenas que siguen latiendo generación tras generación.

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Fue el primer gran mercado construido fuera de las murallas de Barcelona, un icono de la arquitectura del hierro.
En su interior se conservan restos de la Vía Augusta y una necrópolis romana, fusionando pasado y presente. Visita la planta -1 para ver los restos arqueológicos.
Cada domingo por la mañana, el mercado se transforma. Alrededor del edificio se instala el Mercado Dominical, especializado en libros, cómics y coleccionismo, un referente único para bibliófilos y curiosos.