En plena calle de Sants se encuentra el mercado de Sants, una joya modernista donde dejarse llevar por los sabores de proximidad. Bajo una estructura metálica con ladrillos rojos, cerámica vidriada y detalles de ladrillo macizo, late la vida diaria del barrio: puestos de fruta de temporada, alcachofas frescas, boletus, gambas y muchos más productos del país. Además de un lugar donde llenar la cesta, es un punto de encuentro donde conversar, picar algo y sentir el pulso cotidiano del barrio.