En pleno carrer de Sants se encuentra el Mercat de Sants, una joya modernista donde dejarse llevar por los sabores de proximidad. Bajo una estructura metálica con ladrillos rojos, cerámica vidriada y detalles de ladrillo macizo, late la vida diaria del barrio: puestos de fruta de temporada, alcachofas frescas, boletus, gambas y muchos más productos del país. Además de un lugar donde llenar la cesta, es un punto de encuentro donde conversar, picar algo y sentir el pulso cotidiano del barrio.

This is… bueno saberlo

Fíjate en la fachada: tres arcos presiden un mosaico con el antiguo escudo de la ciudad. También hay un conjunto de ventanas estrechas decoradas con piezas de cerámica verde, que aportan un toque artesanal único.