Porque en 1887 el “tráfico” que se controlaba aquí era marítimo: desde el Delta del Llobregat se enviaban señales hacia Montjuïc con grandes banderas rojas. Aunque está justo al lado del Aeropuerto de El Prat, casi no se oyen los aviones, el sonido de las olas, el viento y las gaviotas lo envuelve todo.