El modernismo se despidió en Barcelona con Casa Fuster, la última obra de Lluís Domènech i Montaner, situada en el elegante paseo de Gràcia de Barcelona. Verla desde fuera es ya como entrar en un museo: su mezcla de sobriedad estructural y exuberancia decorativa le da todo su valor. La fachada, de piedra clara, mármol blanco, motivos florales y ventanas trilobuladas, revela el nombre de Consol Fabra, quien recibió el edificio como regalo de amor. En el interior, el aire neogótico trepa por columnas y molduras hasta el ático. Hoy, su terraza, su pianobar y sus salones son un escenario donde el arte sigue en movimiento.

This is… bueno saberlo

Más allá de su fachada esplendorosa, la Casa Fuster esconde una paradoja: fue uno de los primeros edificios de Barcelona en combinar mármol blanco con piedra calcárea. Un guiño a la tradición y la modernidad que, en su época, provocó más de un comentario entre la burguesía de la zona.
Si te atreves, sube a la terraza del hotel actual para tomar algo con el atardecer de fondo. Allí arriba, Barcelona se vuelve íntima.
En Casa Fuster, la elegancia no es cosa del pasado: aún hoy es plató de cine, set de moda y refugio de artistas. Porque aquí, el arte no se esconde, se exhibe.