Es un edificio en pleno Eixample donde se respiran algunos de los rasgos más auténticos del modernismo. Basta con pasar por delante para quedarse atrapado por su fachada y las torres laterales, diseñadas por Lluís Domènech i Montaner: juegos de relieves, vidrieras, baldosas, detalles florales… En su origen, la planta baja y el primer piso albergaban un taller de impresión y una vivienda, y todavía hoy conserva ese aire artístico de la Barcelona de principios del siglo XX. En el vestíbulo, la ornamentación también es exuberante, y destaca la escalinata de mármol.

This is… bueno saberlo

Hoy, la Casa Thomas acoge despachos y galerías. Aunque actualmente no está abierta al público de forma regular, su imponente fachada modernista puede admirarse desde la calle, y en ocasiones excepcionales es posible acceder al interior en visitas guiadas o eventos culturales.
Fíjate en los relieves de la fachada: entre dragones y motivos vegetales, hay una oda silenciosa al saber hacer local. La puerta de forja, obra de Manuel Ballarín, es un poema de hierro que desmonta tópicos sobre el modernismo.