Es un edificio de estilo barroco del siglo XVIII, ubicado en el corazón del barrio Gòtic. Inspirada en los modelos contrarreformistas de la época, la Basílica de la Mercè consta de una sola nave con cúpula. Su fachada, profundamente ornamentada, está coronada por la Virgen de la Mercè, patrona de Barcelona. El templo guarda en su interior matices en piedra y madera, un retablo y un órgano de 3.000 tubos. Más allá de su esplendor decorativo, la basílica fue durante siglos un epicentro espiritual y social para generaciones de barceloneses.

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La basílica ofrece ocasionalmente conciertos de órgano: el instrumento, restaurado con mimo, convierte la nave en una caja de resonancia capaz de emocionar a quien lo escucha.
La figura de la Virgen que corona el templo se añadió en 1888, coincidiendo con la Exposición Universal. Hoy vigila la ciudad desde su pedestal barroco.
Si visitas la basílica al atardecer, aprovecha la luz tenue para captar los detalles escultóricos de la fachada. La experiencia resulta mucho más íntima y evocadora.