7.5 Decoración
7.7 Comida
45 Precio medio
Esta acogedora casa de comidas pertenece a los dueños de Maleducat. El espacio, bien distribuido, cuenta con una barra al inicio que hace las funciones de coctelería, decoración cuidada y mesas desnudas. El único inconveniente es la sonoridad cuando se llena. La carta, que se complementa con sugerencias fuera de ella, apuesta por platos sencillos, pero bien ejecutados: desde puerros a la brasa, macarrones gratinados y huevos fritos con gambas y panceta hasta tartar, carnes y una sorprendente lubina. La bodega es equilibrada y con precios sensatos. Una grata experiencia.