Sant Sebastià es una de las playas urbanas con más historia de la ciudad, situada en el extremo sur de la Barceloneta. A principios del siglo XX fue territorio casi exclusivo de las clases acomodadas, debido a los baños privados y clubes deportivos. Hoy, con el Hotel W como telón de fondo, se ha convertido en un espacio abierto y vibrante de 1.000 m, con terrazas, restaurantes y calma fuera de temporada. Aquí se mezclan bañistas, vecinos, paddle surfistas y vóley improvisado. Un lugar donde el Mediterráneo se integra en la vida cotidiana y cada ola arrastra un trozo de la Barcelona más auténtica.

This is… bueno saberlo

Si buscas sosiego sin filtros, ven en invierno. Las puestas de sol se tiñen de postal y el vermut se sirve al abrigo del viento.
Deporte por la mañana, paseo al atardecer. Sant Sebastià sigue siendo el “salón sin paredes” de una ciudad que se respira con brisa.
Todas las playas están conectadas con transporte público adaptado. Llegar es sencillo, marcharse cuesta más.