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El mar, protagonista
Hoy, como siempre, el mar marca el ritmo de Barcelona y la conecta con el mundo. Más allá del componente bucólico que a menudo despierta, es un espacio que forma parte de nuestro día a día: lugar de encuentro, actividad o pausa, pero también de trabajo y actividad portuaria. De Sant Sebastià al Fòrum, el litoral despliega una sucesión de playas, cada una con su personalidad y público. Más allá de la ciudad, el paisaje se diversifica y ofrece nuevas formas de vivir el Mediterráneo. Sea cual sea la tuya, aquí la encontrarás.
Debe su nombre a los antiguos baños de Sant Sebastià, los primeros de la ciudad, donde se bañaron los primeros bañistas (o, al menos, los primeros en reconocerse como tales). Aún hoy es una de las playas más populares entre los vecinos de Ciutat Vella. También es una de las más largas y con más oferta de actividades vinculadas al mar en Barcelona: una combinación equilibrada entre historia y dinamismo, donde el mar se encuentra de forma natural con la ciudad, con la ventaja de estar muy bien conectada y a un paso del centro.
Más tranquila que la vecina playa de Sant Sebastià, es perfecta para jugar al vóley playa o, si lo prefieres, tumbarte a tomar el sol. Además, está justo al lado de los locales y restaurantes de pescadores de toda la vida. ¡Acércate a disfrutar de un buen plato, no te arrepentirás!
¿Quieres ambiente? Aquí lo encontrarás. Esta es la playa más popular del litoral barcelonés, con gente y actividad desde el amanecer hasta bien entrada la noche. Aquí se encuentra el espigón del gas, una antigua estructura industrial, ahora restaurada, que ofrece una de las mejores panorámicas de las playas de Barcelona.
Durante gran parte del siglo XX, esta zona albergó el barrio de chabolas del Somorrostro, donde vivían unas 15.000 personas en condiciones muy precarias. Gracias a su perseverancia y lucha social, se logró un futuro mejor para todos ellos, y con el tiempo, esta playa, que en su día fue olvidada, se ha convertido en un símbolo de superación y revitalización urbana.
Dejando atrás Ciutat Vella y adentrándonos en el litoral de Sant Martí, la playa de Nova Icària es el modelo de una playa pensada para la ciudadanía. Destaca por su amplia oferta de equipamientos, actividades y espacios ajardinados, convirtiéndose en la playa donde los visitantes pasan más tiempo, probablemente gracias a su entorno tranquilo y familiar. Su nombre proviene del antiguo barrio obrero ubicado en esta zona. Hoy, la esencia de esta playa honra los orígenes de su nombre.
El paradigma de la transformación olímpica de la ciudad, una de las playas insignia de la renovación del frente marítimo de Barcelona tras los Juegos Olímpicos del 92. Hoy es una playa moderna, diseñada para garantizar la accesibilidad a todos, con duchas adaptadas y un punto de apoyo al baño para personas con discapacidad o movilidad reducida.
Otra de las playas completamente transformadas gracias a los JJOO del 92. Esta, sin embargo, es especial: cuenta con un espacio naturista, convirtiéndose en un lugar vibrante e inclusivo, donde todo el mundo puede disfrutar de la playa a su manera. Con un ambiente único y diverso, es un sitio donde la libertad de expresión y la diversión son bandera, convirtiéndola en una de las playas más animadas de la ciudad.
Como cualquier playa, si vienes a la Nova Mar Bella, podrás relajarte en la arena, pero no nos engañemos: ven aquí por el movimiento, por el deporte. Esta playa está diseñada pensando sobre todo en la actividad física, con una gran variedad de equipamientos, como pistas de vóley playa donde se celebran torneos regularmente, un campo de fútbol y muchas otras opciones a tu disposición. La elección es tuya.
La más oriental de las playas barcelonesas es también la más reciente, creada a partir del nuevo frente marítimo urbanizado por el Fòrum. Su silueta, marcada por los rascacielos de Diagonal Mar, la hace fácilmente reconocible como emblema de la nueva Barcelona del siglo XXI. Fue la primera playa de la ciudad donde se permitió el baño de perros, y actualmente, una parte de la playa está habilitada especialmente para ello, separada físicamente del resto.
Nadar rodeado de arquitectura contemporánea de vanguardia no es una oportunidad muy frecuente. Hacerlo en una piscina de agua salada, con el fondo escultórico de la gran placa fotovoltaica del Fòrum, es ya una experiencia única. Eso es lo que ofrecen los Banys del Fòrum, un espacio singular donde, aunque no haya arena, se disfruta de un ambiente mucho más tranquilo e íntimo.