La Castanyada es una fiesta popular catalana que transforma la llegada del frío en un ritual cálido y compartido. El corazón de la celebración late en las calles, donde el olor a castañas asadas y boniatos envuelve la ciudad en una melancolía dulce. En familia o entre amigos, la tradición toma forma de comida compartida, con castañas, boniatos y panellets como protagonistas. Un ritual sencillo que permite dejarse llevar por el ritmo pausado del otoño y conectar con la esencia cotidiana.

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La bebida típica que acompaña esta trilogía otoñal (castañas, boniatos y panellets) es el moscatell, un vino dulce y aromático que realza cada bocado con un toque festivo y antiguo.
El origen de la Castanyada está vinculado a las vigilias funerarias del Día de Todos los Santos. Se preparaban alimentos calóricos y sencillos, como las castañas, para alimentar a campaneros y familias durante largas noches de duelo.
Las castanyeres, con su delantal, su pañuelo y sus manos ennegrecidas por el fuego, son el rostro icónico de esta tradición.