El Pla de Palau fue durante siglos uno de los centros comerciales y administrativos más importantes de Barcelona gracias a su proximidad con el puerto. Antes de que la plaza de Catalunya se convirtiera en el nuevo centro urbano, aquí llegaban mercancías, viajeros e historias del mar. Hoy el espacio conserva huellas de ese pasado: la Llotja de Mar, la antigua Aduana (actual Delegación del Gobierno), dos farolas de hierro diseñadas por Gaudí y la Fuente del Genio Catalán, que preside la plaza. Pasear por aquí es recorrer uno de los lugares donde la Barcelona marítima dejó su memoria.

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Hoy es un punto de conexión clave entre el Born, la Barceloneta y el Port Vell, y uno de los espacios de paso más transitados entre el casco histórico y el frente marítimo.
La plaza toma su nombre del antiguo Palau Reial o Palau del Virrei, residencia de capitanes generales y virreyes hasta su incendio en 1875.