El Monestir de Sant Cugat del Vallès es una antigua abadía benedictina fortificada situada en el corazón de esta localidad, a pocos minutos de Barcelona. Este recinto de piedra y silencio combina estilos y épocas que van del prerrománico al renacimiento. Su claustro románico del siglo XII, con 144 capiteles ricos en escenas bíblicas, símbolos y gestos humanos, es una obra maestra de la escultura medieval. La iglesia, de planta basilical y tres naves, narra con luz la transición del románico al gótico, culminando en una fachada con un rosetón que mira al cielo. Patrimonio vivo que transforma el silencio en relato.

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El claustro está considerado uno de los más excepcionales de Europa, por su número de capiteles y la expresividad narrativa de sus esculturas.
El rosetón gótico de la fachada principal, inspirado en Notre-Dame de París, proyecta una luz cambiante que acompaña las horas litúrgicas.
La iglesia muestra la evolución arquitectónica del prerrománico al renacimiento en un espacio armónico y singular.
El recinto se levanta sobre un antiguo castrum romano y un cementerio paleocristiano. Hoy alberga un museo y está catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional.