La Anella Olímpica de Montjuïc es un conjunto monumental de instalaciones deportivas y espacios públicos, herencia viva de los Juegos Olímpicos de 1992. Desde su altura privilegiada, despliega un paisaje urbano donde el deporte, la cultura y la arquitectura conviven. El Estadi Olímpic Lluís Companys (rehabilitado por Gregotti, Correa, Milá, Margarit y Buxadé), el Palau Sant Jordi (Arata Isozaki), las Piscines Bernat Picornell (remodeladas por Fernández y Gallego) y la Torre de Telefónica (Santiago Calatrava) conforman un escenario que ha sabido reinventarse como espacio de memoria colectiva, ocio y gran formato. Una postal abierta a la ciudad que sigue siendo punto de encuentro, símbolo de transformación y orgullo colectivo.

This is… bueno saberlo

Aunque ahora evoca la Barcelona de 1992, el Estadi Olímpic fue construido para la Exposición Universal de 1929 y completamente renovado décadas después para acoger los Juegos Olímpicos.
El Museu Olímpic i de l’Esport Joan Antoni Samaranch, situado a pocos pasos, combina tecnología, historia y valores deportivos con una museografía interactiva y divulgativa.
La gran explanada exterior ofrece uno de los paseos con vistas más tranquilos de Montjuïc.