6.5 Decoración
8.8 Comida
75 Precio medio
Este restaurante con ambiente íntimo y tan solo ocho mesas conquista con su cocina mediterránea honesta y de temporada. Fiel a su nombre, aquí se viene a disfrutar y a saborear sin prisas. Carta atractiva y platos del día que varían según el mercado: verduras, setas, guisos tradicionales y asados. El clásico "cap i pota" con garbanzos, los míticos garbanzos con "espardenyes" o un meloso fricandó no fallan. Conviene dejarse aconsejar por José Luis, el propietario. El servicio, personal y atento, sugiere maridajes de una bodega extensa. Imprescindible reservar. Un secreto bien guardado en la ciudad entre los que saben donde hay que comer.