Con más de 8.000 hectáreas de vegetación y fauna mediterránea protegidas, el parque de Collserola es el gran pulmón verde de Barcelona. Sus caminos de tierra serpentean entre bosques de pinos, encinas y campos de cultivo, creando espacio para correr, pedalear o pasear en silencio. A 15 minutos de la ciudad, ofrece miradores desde los que asoma el mar, restos de un poblado íbero, castillos medievales, iglesias románicas y hasta un pequeño centro natural. Es un refugio cotidiano y una promesa de escape. Collserola no se visita: se recorre, se respira, se recuerda.

This is… bueno saberlo

El Centro de Información no solo orienta: al caer la noche, se transforma en observatorio cósmico con sus Noches de Astronomía. Una invitación a mirar hacia arriba con nuevos ojos.
En primavera, Collserola se convierte en pasarela natural: ciclistas, corredores y más de 1.000 especies vegetales desfilan bajo la mirada de quien sabe detenerse.
Entre semana, al atardecer, pedalea hasta los búnkeres ocultos cerca de la carretera de les Aigües, en la zona de Sant Pere Màrtir. Allí te esperan vistas que no necesitan filtros e historias que no están en las guías.