Tavascan es un pequeño pueblo de alta montaña del Pallars Sobirà, conocido por su estación invernal. Sus calles estrechas y empedradas conservan el carácter de los pueblos pirenaicos, donde la naturaleza dicta el ritmo. Cada estación transforma el paisaje: inviernos de nieve y esquí tranquilo; primaveras de verdes intensos y aguas claras; veranos frescos, perfectos para el senderismo; y otoños de bosques dorados. Entre los símbolos del pueblo se encuentran la iglesia de Sant Bartomeu y, junto al puente medieval, el Monument a l'Aiguadora, que recuerda el poder del agua. Una postal viva, donde el tiempo se respira distinto.

This is… bueno saberlo

Tavascan esconde una cueva digna de leyenda. El Forat de Tavascan permite hacer espeleología en pleno Pirineo. Una joya aún desconocida para muchos catalanes.
Su estación invernal ofrece más que esquí alpino: raquetas, splitboard, snowretrac... y sobre todo, calma.
Desde el Refugio Tavascan–Pleta del Prat parten rutas hacia miradores, collados y lagos de origen glaciar. A pie, en bici o corriendo.
Junto al río hay una zona de paseo que, cuando el tiempo lo permite, se convierte en un rincón ideal para comer al aire libre con vistas y sosiego.