Monk es una coctelería speakeasy de estética neogótica que se esconde tras una tienda de alimentación. Tras la fachada cotidiana, aparece un espacio dividido entre un elegante salón de cócteles y una zona más nocturna con DJ. La carta apuesta por coctelería de autor, con recetas inspiradas en artistas y elaboraciones precisas, lejos de lo obvio. También hay guiños a la cocina caribeña, pensados para acompañar la experiencia. Aquí se viene a entender cada cóctel como una pieza con identidad propia.

This is… bueno saberlo

No hace falta ir de gala, pero el entorno pide algo más que improvisación: el smart casual aquí no es norma, es contexto.