El Mercado de Santa Caterina es un mercado histórico del barrio de Sant Pere, conocido por su icónico tejado ondulante de cerámica multicolor. Bajo esta cubierta moderna se despliega una estructura de madera que acoge puestos tradicionales de fruta, verdura, carne y pescado. Aquí, el comercio cotidiano convive con la arquitectura contemporánea y con bares de los de siempre, donde el tiempo se saborea. El contraste entre lo nuevo y lo antiguo crea una atmósfera especial [[[genuina]]], donde cada visita pinta un lienzo cambiante de voces, sabores y memoria.

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El tejado, visible desde el aire, representa un bodegón gigante hecho con más de 300.000 piezas de cerámica de colores. Fue diseñado por Enric Miralles y Benedetta Tagliabue, inspirándose en los productos allí, cuando renovaron por completo este equipamiento a principios de nuestro siglo..
Inaugurado en 1848, fue el primer mercado cubierto de Barcelona. Durante años fue clave para alimentar a la ciudad, sobre todo en momentos delicados como la posguerra.
El mercado se construyó sobre el antiguo convento de Santa Caterina, derribado en 1835. Parte de sus restos arqueológicos se conservan y pueden visitarse en el interior del recinto.