La Colmena es una de las pastelerías más antiguas de Barcelona. Fundada en 1849, guarda tras su fachada dorada de 1950 los clásicos de la repostería catalana. Aquí se encuentran caramelos artesanales, carquinyolis crujientes y merengues ligeros que parecen salidos de otra época. El obrador mantiene recetas y gestos que han pasado de generación en generación. Entrar es viajar a una Barcelona más dulce, donde el tiempo parece medirse en bandejas de repostería recién salidas del obrador.

This is… bueno saberlo

Es ideal para comprar dulces típicos antes de dar un paseo por el Gòtic o para disfrutar de una merienda con sabor local.
Su fachada, con detalles en pan de oro, fue remodelada en 1950 por César Martinell, arquitecto y colaborador de Gaudí.