7 Decoración
9.5 Comida
185 Precio medio
Jordi Vilà en la planta principal de Fàbrica Moritz. Local futurista y cálido que acoge seis mesas para dieciocho comensales. Ni uno más. Cocina vista y mucho mimo. Creatividad al máximo sobre base de cocina catalana. La mise en scène es parte de la experiencia. Fantástico menú degustación en el que el pescado es el protagonista. Excelente bodega y bien trabajada. Privée para sesenta personas. Jordi Vilà siempre está presente y eso se nota. Una opción sin ambigüedades.