6.5 Decoración
8 Comida
145 Precio medio
Pequeño restaurante japonés  con barra para ocho, que es donde hay que comer, y unas pocas mesas. Menú único que se sirve a todos los comensales a un tiempo. Secuencia de pases donde los nigiri son los protagonistas: el de caballa y el de ventresca soasada están para llorar de buenos. La carne de Miyazaki se deshace en la boca y la ostra en tempura es otra de las delicias del menú. Para acabar, el kakigori, helado tradicional japonés, es un espectáculo. Excepcional el trato del chef Suto y la sumiller Carolina. Una experiencia obligatoria para los amantes de la cocina japonesa.